domingo, 11 de octubre de 2015

Cuando tú sí, yo no. Y a la inversa.

Cuando yo día, tú noche. Cuando yo agua, tú fuego. Cuando yo voy, tú nunca vienes. Y es que nos estamos rompiendo porque no encontramos respuestas a nuestros besos; porque tú me dices que me deje llevar, y a mí me da pánico no saber hacia dónde voy, porque tú me dices que me has visto pasarlo bien sin ese afán de controlar todo cuanto ocurre, y a mí me da vértigo pensar que ha habido algún momento en el que no he controlado la situación. Porque has empezado a saber cómo soy y yo he comenzado a desconocerme, porque no tienes por qué aguantar mis problemas y yo he hecho que el problema invada tu espacio.


Hemos dejado de entendernos porque nos hemos acercado demasiado, y me da miedo pensar que, tarde o temprano, eso va a terminar alejándonos. Me da pánico pensar en la idea de que los monstruos de debajo de mi cama se hayan instalado en mi corazón y te estén mordiendo las ganas de seguir besándome.

No hay comentarios:

Publicar un comentario