El otro día, fumando en la ventana que tanto me ha visto llorar, reír y
cantar, contemplé una maravillosa escena, quizá la más bella según qué opinión.
Pude ver cómo dos niños jugaban a alcanzarse, luchando por ver quién era más
rápido y con cuánta distancia de diferencia escapaba del contrario. De repente,
uno de ellos, convencido de su victoria, se acercó a su padre y, agarrándole
del brazo, le escuché decir:
"Casa. Mi padre es casa".
Esta situación me hizo plantearme qué es la vida y qué concepto tienen las
personas de ella, pues para algún grupo de personas puede suponer soñar y
escapar de todo cuanto nos amenaza, pero bien es cierto que para otro grupo
puede ser buscar su casa.
Y quizá una de las múltiples respuestas a la vida sea
buscar nuestro hogar en otra persona.