jueves, 15 de enero de 2015

El mundo a mis pies

- Esa mujer está mintiendo: no lee. Es inocente, habla como si no le doliese el mundo; no para de sonreír en todo momento.
Siento decirle que una persona que lee, es consciente de ello; quiero decir: se puede apreciar la arrogancia en sus palabras, la soberbia de 'Me considero superior: yo leo buena literatura y tú no. Estoy en niveles culturales más altos'.

- Tienes razón, sólo hay que verte a ti. Más aún sabiendo que escribes.
No le sonríes al mundo salvo en momentos puntuales, vives con odio en el alma; miras a las personas por encima del hombro, creyéndote superior. Crees que tienes el mundo a tus pies, y realmente pienso que en algún momento de tu vida has conocido la sensación de tenerlo. No respetas las palabras ajenas, te son indiferentes y, por si fuera poco, no permites que nadie te haga cambiar de opinión... aún menos si no leen.

- Entonces, ¿no le agrada mi comportamiento?

- No me agrada que los demás no sean capaces de apreciar lo bueno que hay dentro de tu actitud.